ARQUITECTURA MEXICANA CONTEMPORÁNEA EN EL MUSEUM OF MODERN ART

ARCHIVO, TERRITORIO Y RECONFIGURACIÓN DEL CANON

ARQUITECTURA

Revista de Arte

4/6/20264 min read

La incorporación de 160 objetos de arquitectura mexicana contemporánea al acervo del Museum of Modern Art (MoMA) constituye uno de los gestos curatoriales más significativos de los últimos años en el campo disciplinar. No se trata únicamente de una ampliación de colección, sino de una operación crítica que reconfigura la manera en que la arquitectura latinoamericana y particularmente la mexicana es leída, archivada y proyectada en el circuito internacional

La selección, integrada por maquetas, dibujos, archivos digitales y registros fotográficos, documenta once proyectos de seis despachos: Colectivo C733, Estudio Macías Peredo, Productora, TAX (Taller de Arquitectura X), Tatiana Bilbao Estudio y Taller de Arquitectura Mauricio Rocha. Esta constelación de prácticas no sólo representa una diversidad formal, sino una compleja red de posicionamientos frente al territorio, la política pública, la materialidad y la dimensión social de la arquitectura.

Si durante gran parte del siglo XX el MoMA consolidó su autoridad a partir de la exhibición de obras icónicas edificios paradigmáticos que definieron la modernidad, hoy su estrategia curatorial se desplaza hacia el archivo como forma expandida de conocimiento. En este sentido, la arquitectura deja de ser únicamente un objeto terminado para convertirse en una serie de procesos, decisiones, negociaciones y contextos.

Este cambio no es menor. Implica reconocer que la arquitectura contemporánea especialmente en contextos como el mexicano no puede entenderse sin sus condiciones de producción: limitaciones económicas, urgencias sociales, ecologías específicas y estructuras institucionales complejas. El archivo, entonces, no documenta únicamente lo construido, sino aquello que permite que la arquitectura exista.

La presencia de México en el MoMA no es nueva. Desde figuras como Luis Barragán o Juan O’Gorman, el museo ha incorporado una visión de la arquitectura mexicana asociada a la síntesis entre modernidad, color, paisaje y espiritualidad. Sin embargo, esta nueva adquisición desplaza esa narrativa hacia un campo más complejo y contemporáneo.

Ya no se privilegia únicamente la autoría individual ni la obra como pieza única, sino prácticas colectivas, metodologías abiertas y proyectos que operan en múltiples escalas. Es, en muchos sentidos, el paso de una arquitectura de autor a una arquitectura de sistemas.

Seis despachos, seis formas de pensar el territorio

  • Colectivo C733: infraestructura como práctica crítica

El trabajo de Colectivo C733 redefine la noción de infraestructura en el contexto mexicano. Sus proyectos no se limitan a resolver necesidades funcionales, sino que articulan relaciones entre comunidad, paisaje y políticas públicas. En ellos, la arquitectura se convierte en una herramienta de mediación social, capaz de incidir directamente en la calidad de vida.

  • Estudio Macías Peredo: materia como memoria activa

En la obra de Estudio Macías Peredo, la materialidad no es un recurso estético sino un sistema de conocimiento profundamente arraigado. Sus proyectos evidencian cómo los procesos constructivos tradicionales pueden dialogar con la contemporaneidad sin perder su densidad cultural. La arquitectura, aquí, es continuidad más que ruptura.

  • Productora: geometría y tiempo

Productora ha desarrollado un lenguaje arquitectónico que combina precisión geométrica con sensibilidad contextual. Sus proyectos operan como interfaces entre distintas temporalidades: lo prehispánico, lo moderno y lo contemporáneo. Esta superposición de tiempos es, en sí misma, una de las constantes de la arquitectura mexicana.

  • TAX (Taller de Arquitectura X): ecología y ciudad

El trabajo de TAX, vinculado a la figura de Alberto Kalach, plantea una arquitectura que trasciende el edificio para convertirse en sistema ambiental. Sus investigaciones sobre el agua, el paisaje y la ciudad colocan la ecología en el centro del discurso arquitectónico.

  • Tatiana Bilbao Estudio: ética y habitabilidad

La práctica de Tatiana Bilbao introduce una dimensión ética fundamental: la arquitectura como herramienta de equidad. Sus proyectos de vivienda social y sus procesos participativos evidencian una preocupación constante por la accesibilidad y la dignidad del habitar.

  • Taller de Arquitectura Mauricio Rocha: memoria, materia y silencio

La obra de Mauricio Rocha se caracteriza por una profunda exploración de la materia como portadora de memoria. Sus espacios, frecuentemente vinculados a lo cultural, operan desde una contención formal que intensifica la experiencia sensorial y simbólica.

Lo que esta adquisición revela con claridad es que México se ha consolidado como un laboratorio arquitectónico de escala global. No por la espectacularidad de sus formas, sino por la complejidad de sus condiciones.

Aquí, la arquitectura se enfrenta simultáneamente a desigualdades sociales, crisis ambientales, herencias culturales profundas y sistemas urbanos en constante transformación. Esta tensión produce prácticas que no pueden reducirse a estilos, sino que operan como estrategias.

La incorporación de estos 160 objetos no solo amplía la colección del MoMA; redefine su narrativa. Al integrar procesos, metodologías y contextos, el museo reconoce que la arquitectura contemporánea no puede ser comprendida desde una lógica puramente formalista.

En este desplazamiento, la arquitectura mexicana deja de ocupar un lugar periférico para situarse en el centro de una discusión global sobre cómo construir en el presente.

Lo que emerge de esta operación curatorial es una idea contundente: la arquitectura más relevante de nuestro tiempo no es aquella que se impone como imagen, sino aquella que se construye desde el territorio, la comunidad y la materia.

La presencia de estos seis despachos en el MoMA no es únicamente un reconocimiento institucional. Es la validación de una forma de hacer arquitectura que entiende el espacio como una práctica situada, crítica y profundamente contemporánea.

Y en esa validación, México no aparece como una excepción, sino como uno de los territorios donde la arquitectura está siendo, hoy, radicalmente repensada.