LOS SECRETOS DEL COLOR

Una exposición que invita a descubrir los secretos estéticos, materiales y culturales que hay detrás de seis colores: rojo, azul, verde, dorado, blanco y negro. A través de las 83 obras de la colección del museo el visitante podrá adentrarse en la historia cultural, la materialidad y los simbolismos del color.

La muestra está curada por Elsa Arroyo, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, y Abraham Villavicencio, curador en jefe del Museo Franz Mayer, quienes realizaron una cuidadosa selección de disciplinas y técnicas artísticas, que incluye cerámica esmaltada, mobiliario, laca, escultura, metalurgia, pintura de caballete y textiles. 

Tibor. Cerámica esmaltada. Puebla de los Ángeles, México
Época:¿Primera mitad del siglo XIX? Medidas:29 x0 x0 x23 cm.

A lo largo de cinco núcleos (Blanco y negro, Verde, Dorado, Rojo y Azul) Los secretos del color revela interesantes historias sobre los materiales empleados para lograr esta vibrante gama cromática. También aborda algunos procesos culturales como las rutas comerciales, los intercambios materiales, los desarrollos tecnológicos y los sentidos simbólicos ocultos en los tonos que dan vida a los objetos de la colección Franz Mayer. 

Entre las aportaciones que plantea la exposición, destacan los resultados de una serie de meticulosos análisis físicos y químicos realizados a 68 obras de la colección Franz Mayer. La investigación estuvo a cargo de especialistas del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y la Conservación del Patrimonio Cultural (en sus sedes del Instituto de Investigaciones Estéticas y el Instituto de Física de la UNAM).

Philippe de Champaigne (Bruselas, Países Bajos Españoles/Flandes [hoy Bélgica], 1602-París, Francia, 1674) atribuido
Luis XIV, un día después de su consagración, le toma juramento a su hermano [Felipe de Francia], señor duque de Anjou, como caballero de la Orden del espíritu Santo en Reims, el 8 de junio de 1654
Óleo sobre tela. 1654. Francia

Con motivo de la exposición se llevaron a cabo análisis físicos y químicos a 68 obras de la colección Franz Mayer, a cargo de de especialistas del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y la Conservación del Patrimonio Cultural (en sus sedes del Instituto de Investigaciones Estéticas y el Instituto de Física de la UNAM). Los resultados identificaron pigmentos y colorantes presentes en las funciones estéticas y simbólicas de los colores de algunas piezas de la colección. Los principales resultados se pueden apreciar en las reflexiones sobre materialidad y teorías del color a lo largo de los núcleos; en la incorporación de algunas materias primas identificadas en las obras de la muestra y en un interactivo que reúne novedosos hallazgos de materiales, imágenes microscópicas de las capas de pigmentos en las piezas y acercamientos fotográficos que evidencian distintas estrategias plásticas para lograr efectos cromáticos. El color se experimenta mediante el uso de pigmentos minerales o lacas orgánicas, que se mezclan con aglutinantes también conocidos como medios. Estas combinaciones de materiales se aplican y organizan mediante pinceladas, líneas, empastes (capas gruesas y densas) y transparencias, para crear zonas cromáticas que muchas ocasiones son ficciones y trampas ilusorias. Los colores aparecen ante nuestra mirada, en sus distintas gamas y tonalidades, gracias a la incidencia, absorción y reflexión de la luz en las superficies de las obras. La textura de cada objeto también juega un papel importante para la percepción del matiz, la luz y la sombra. Cada color es el resultado de estrategias o procesos intencionales irrepetibles. La paleta de colores refleja los desarrollos tecnológicos y técnicos del tiempo en que vive cada artista.

Rebozo. Tejido en ligamento de tafetán, utilizando hilos de seda teñida con colorantes naturales
Finales del siglo XVIII – principios del siglo XIX
Nueva España [hoy México]

“En las piezas que componen el núcleo Blanco y negro es posible observar la importancia del negro para crear ambientes oscuros que, como una nube espesa, vienen desde el fondo y abrazan a los personajes, enfatizan sus rasgos y acentúan la sobriedad de sus vestimentas. Mientras que el blanco  ha estado ligado al dinero y al poder: las telas algodón, lino y lana eran costosas por los procesos para blanquearlas; los encajes blancos de cuellos y puños eran finos artículos que demandaban cuidados especiales, y con materiales de lujo, como el hueso y el marfil, se elaboraron obras suntuosas que fueron atesoradas en palacios y casas señoriales. Algunas de las obras más destacadas de este núcleo son el Retrato de dama, realizado por un seguidor de Diego de Velázquez, y la efigie de San Ignacio de Loyola, óleos en los que se usó negro de carbón vegetal. Mientras que la papelera y la batea decoradas con lacas, evidencian cómo los artistas michoacanos usaron el albayalde y el blanco de plomo para lograr tonalidades blancas.

El verde es el color de la naturaleza, remite al brote de la vida y su expansión sobre la tierra. Es un color de significados contrastantes, por un lado, nos remite a la celebración de la primavera, la fertilidad y la vida, por el otro, se relaciona con sentimientos como los celos y la envidia. En este núcleo se presenta un conjunto escultórico cuyo tema es el Calvario; se trata de un extraordinario ejemplo de la escultura estofada guatemalteca del siglo XVIII, en la que se identificó presencia de plata, oro y cobre, sobre los cuales se aplicaron barnices llamados corladuras. Éstos fueron elaborados con resinato de cobre, material que unido a los metales confiere asombrosos destellos verdes al árbol de la cruz de Jesús, así como a los mantos de la Virgen, de San Juan y de la Magdalena. En este núcleo también se presentan dos lienzos firmados por Antonio Sánchez Salmerón, pintor activo a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII en la Ciudad de México, donde el uso de la malaquita permitió crear las frondas vegetales que sirven como escenario a las anunciaciones a Santa Ana y a San Joaquín.

Lorenzo Lotto (Venecia, República de Venecia [hoy Venecia, Italia] ca. 1480 – Estados Pontificios, Loreto [hoy Loreto, Italia], 1556)
El pintor en su estudio [probable autorretrato]
Óleo sobre tela ca. 1529 – 1530 República de Venecia [hoy Venecia, Italia]

De todos los colores abordados en esta exposición, el dorado es el único que suma su valor nominal económico al significado simbólico que culturalmente se le ha otorgado. Ninguna otra sustancia describe mejor la potencialidad que tiene una obra de arte al estar compuesta por un material tan valorado en sí mismo y cuyas connotaciones se han mantenido casi inmutables a través del tiempo. El oro es un metal que puede usarse casi puro, libre de transformaciones alquímicas, no se oxida ni cambia de textura y es extremadamente maleable, lo que permite generar tanto volúmenes sólidos como láminas tan delgadas como las alas de una mariposa. Entre las obras que conforman este núcleo se encuentra La adoración de los Reyes Magos, pintura de origen germánico en la que el artista creó una atmósfera gracias al uso de finas láminas de oro. Asimismo, sobresalen extraordinarios ejemplos de orfebrería devocional, realizada en plata sobre dorada, entre las que se encuentran una custodia con la imagen de un arcángel, una patena y una ráfaga destinada a ornamentar alguna escultura de la Virgen. Se presentan una casulla y un capillo de capa pluvial, que fueron bordados con hilos recubiertos con una aleación de oro, plata y mercurio.

Caja. Alma de madera recubierta de hueso policromado y planchas de madera
Nueva España Época: ¿Siglo XVIII? Medidas: 17 x 0 x 0 x 43 cm

El rojo ha acompañado las expresiones artísticas y los sistemas de comunicación desde la prehistoria. Es uno de los colores básicos en la paleta del artista y como material, las tierras rojas en sus infinitas composiciones geológicas, son sustancias con gran permanencia y estabilidad ante el paso del tiempo. En el plano simbólico, el rojo tiene múltiples asociaciones debido, sobre todo, a sus connotaciones ligadas con la sangre y con el fuego, entidades poderosas que han sido adoradas y analizadas por todas las culturas del mundo. Algunas de las obras más destacadas de este núcleo son un cubremesa, una petaca chocolatera, una silla con forros de piel y un baúl de laca, piezas en las que se empleó como colorante grana cochinilla, material que desde la primera mitad del siglo XVI fue exportado desde Nueva España hacia Europa y Asia, y que fue uno de los principales motores de la economía virreinal. Este colorante fue usado en España para colorear los paneles de un escritorio salamantino, realizado en nogal y decorado con hueso. Otros pigmentos presentes en el núcleo son el bermellón y las tierras rojas, empleados en el Retrato de doctor en teología, realizado durante la primera mitad del siglo XIX, y el bol de armenia, cuyo color rojo sirvió como base para recibir las hojas de oro en esculturas estofadas como la Virgen del Pueblito de Querétaro,

Para los artistas, la reproducción del azul con todas sus gamas y tonalidades ha significado un reto a lo largo de la historia, por eso la experimentación con materiales crudos capaces de producir polvos azules ha sido siempre una obsesión de los talleres de los alquimistas y artesanos dedicados a las técnicas pictóricas. Desde el azul egipcio al azul maya pasando por el costoso ultramarino y los modernos azules de Prusia y cerúleo, cuando se observa en el arte extensas superficies azules, hay una selección intencional exitosa de una paleta de pigmentos azules suficientemente estables y duraderos. En este núcleo se presentan obras de cerámica poblana o “talavera”, cuya tradicional decoración azul se logró gracias al uso de óxido de cobalto. A raíz de los estudios realizados por especialistas del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y la Conservación del Patrimonio Cultural, se detectó que los célebres óleos de donantes acompañados por San Luis Obispo y Santa Isabel de Hungría, atribuidas al pintor conocido como Maestro de la Leyenda de la Magdalena, poseen azurita como material para el azul de los cielos; mientras que en la obra Luis XIV toma juramento a su hermano como caballero de la Orden del espíritu Santo, se identificó la presencia de lapislázuli, el pigmento azul más valioso entre fines de la Edad Media y el siglo XIX por su remota extracción en las minas de Afganistán.”

Como parte de las actividades que complementan la exposición, habrá recorridos guiados, visitas especiales, talleres y charlas en línea. 

https://franzmayer.org.mx

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