“Aves de Xochimilco en Peligro” exposición colectiva organizada por un pueblo preocupado por su tierra.

“Amo el canto del cenzontle,/ pájaro de cuatrocientas voces./ Amo el color del jade/ y el enervante perfume de las flores,/ pero más amo a mi hermano: el hombre.” …

Nezahualcóyotl .

Yo lo vi en los ojos de la madre de mi madre, cuando la abuela Juana caminaba por las calles de un Xochimilco entonces de cielos azules. También lo vi en los ojos de mi abuela Luz Herlinda quien en sus años que vivió cerca de Buenavista, paseaba con sus padres de vez en cuando en Chapultepec, donde en aquellos años  las sombrillas bonitas,  el “buenos días” se acostumbraba en todos los individuos.  Veo en los ojos de mis ancestros y de los abuelos de mis allegados, los viajes en tranvía, la góndola y poquitos carros (muy limpios y pomposos), un paisaje y a la vez un paisanaje donde las puertas de la ciudad de México se barrían en la mañana, la siembra de flores y macetones en las casas con jardín eran parte de una tradición y no como ahora que es solo un sueño; un  paisaje que tenía una banda sonora orquestada por el gallo primero y seguido de las demás aves que hoy en día ya solo se pueden escuchar en un documento quizá, quizá por desgracia, ya  ni en eso.

Mis dos abuelas ahora han cerrado sus ojos, con ello, se cerró también parte de la memoria de una Ciudad de los Palacios no tan golpeada por la gran masa, por la política y las muchas formas de deterioro que, hoy en día, vemos a diestra y siniestra por el avance de una falta de cultura ambiental, esto si lo vemos como el problema principal, aunque todos sabemos que esas situaciones van más allá, siempre van más allá.

Las noticias recientes referentes al hecho de que Gabriel Orozco dirigirá el proyecto cultural Chapultepec, han puesto en boga en los últimos días la vinculación del arte con el medio ambiente, que si bien existen grupos que han dedicado su arte en pro de la ecología,  han llegado a ser eclipsados por la gran vorágine mediática que generó este ambicioso y no menos importante proyecto que es el de Chapultepec, uno de los pulmones de la capital de nuestro país. Y así, mientras la lluvia de la polémica arrasa con Chapultepec, más al sur, en Xochimilco, se ha llevado a cabo un proyecto en el que ha intervenido toda la comunidad artística local,  esto con el fin de concientizar a la sociedad  del sur de la ciudad a favor  del rescate de la flora y fauna que se tiene por aquellos lares.

 En el marco de una de  festividades más importantes de esta zona que es La Flor más Bella del Ejido, se llevó a cabo en el jardín del arte la exposición colectiva “Aves de Xochimilco en Peligro” una muestra que conglomeró tanto a artistas que ya están en el oficio, como a estudiantes que están en proceso de comprender los elementos plásticos a través de la pintura. En esta unión colectiva se abordó la temática de representar en formato pequeño a algunas de las aves que habitan en la zona chinampera de Xochimilco, como también especies que emigran de países como Canadá y Alaska,  que en ciertas temporadas del año llegan a establecerse en esta zona del sur, y que debido a la deforestación provocada por empresas, el mal cuidado de las algunas autoridades (no todas), la falta de cultura ecológica, y el calentamiento global, poco a poco han ido despareciendo, cambiando así el paisaje de uno de los sitios que es considerado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO.

Este evento que  se realizó del 11 al 14 de abril del presente año, tuvo como organizadores tanto a la comunidad nativa de la delegación como a científicos y ambientalistas tal es el caso del connotado físico y teólogo Donaciano Contreras Palacios, quien recibió clases del ahora Papa Benedicto II también se contó con invitados que hoy por hoy son personajes de la plástica y que han trascendido en la historia académica de la misma,  ejemplo de esto es el maestro Felipe Guerra Urristi profesor de la Facultad de Artes y Diseño quien fuera discípulo de Diego Rivera (ni más ni menos), o el maestro Manolo, doctor en artes visuales por la universidad de Madrid y discípulo de José Luis Cuevas e incluso colaboro a la realización de “La Giganta” (igual, ni más ni menos).

Al recorrer esta exposición, se pudo observar diferentes representaciones de aves como el pájaro capulinero, el gorrión mexicano, el turbus migratorio, e incluso el cenzontle cuyo canto enamoro a Nezahualcóyotl.  En una travesía donde de nuevo, a través de la pintura, cobró vida la memoria de los ancestros de mis allegados y se volvió a tener una imagen  que ya de apoco se va perdiendo; y a su vez,  nació en los  ojos de las nuevas generaciones una visión de lo que fue aquel tiempo, pero sobretodo se tuvo una idea de lo que puede ser si se retoma la conciencia, si de adoptan los hábitos pertinentes para rescatar estas estampas que ya casi son borrosas en esta ciudad. En un ejercicio en donde uno de los artistas más famoso no interviene,  en donde no se han destinado cantidades millonarias para el arte y donde algunos medios están distraídos y no voltean a ver; la participación de un pueblo preocupado por su tierra, se mantiene luchando por el rescate de aquel lugar donde grabaron a Tin Tan cantando, donde Emilio el “Indio” Fernández imaginó a Dolores del Rio cerca de una chinampa; donde fue la última morada del maestro Francisco Goitia hace casi 60 años, donde mi abuela Juana jugaba y vendía animales de granja en sus calles y mi abuela Luz Herlinda llegó vivir y  cuidó a sus hijos hasta el último de sus días.

Daniel Becerril

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