Glenfiddich: el legado de calidad internacional convertida en whisky

Con un legado de más de 130 años, Glenfiddich es reconocido por ser el whisky escocés de single malt más vendido y premiado del mundo. Esto debido a su carácter y sabor auténtico que es el resultado del conocimiento, experiencia y pasión de todos los que laboran en la destilería familiar fundada por el visionario William Grant; la cual continúa innovando para ofrecer un whisky de calidad internacional que desafía el tiempo. Glenfiddich ha traspasado fronteras hasta llegar a 180 países y ha sabido conquistar a generaciones de personas que buscan un whisky de tradición artesanal que los inspira a desafiar las reglas para disfrutarlo, porque el beberlo se ha convertido en una declaración de espíritus vanguardistas.

El nombre de esta firma de whisky proviene de la palabra compuesta en Gaélico: “Glen” que significa “Valle” y “Fiddich” que se traduce como “lleno de ciervos”, es decir “El valle del ciervo”. De ahí que el símbolo de Glenfiddich sea la cabeza de tan majestuoso animal.  La destilería en donde se elabora Glenfiddich fue fundada por William Grant y sus nueve hijos en el año de 1986 en Dufftown, ciudad que forma parte de la región Speyside en los Altos de Escocia, un área geográfica visualmente espectacular y poseedora de pródigas tierras rodeadas de ríos y manantiales de pureza envidiable. Pero fue el 25 de diciembre de 1887 cuando la familia Grant vio salir de los alambiques de cobre, la primera gota del destilado.

Desde entonces, la familia Grant no ha parado de fusionar con destreza agua (proveniente del manantial Robbie Dhu), aire y cebada malteada para elaborar Glenfiddich. Tres elementos a los que la marca rinde tributo a través de la característica forma triangular de su botella diseñada por Hans Schleger.

De carácter afrutado y dulce, Glenfiddich continúa asombrando con su doble proceso de destilación en alambiques de cobre, del cual se obtienen sabores únicos que se mezclan con los aromas de las barricas de jerez, oporto o solera –siendo éste último una innovación de la marca– ,las cuales son utilizadas para su maduración.

Glenfiddich 12 años – Single Malt que se caracteriza por su aroma a pera y madera suaves. De final largo y persistente que deja suaves recuerdos. Madurado en barricas de Bourbon americano y Jerez español.

Glenfiddich 15 años – Destaca por su intenso y cálido aroma con matices a miel y madera. Especialmente suave y profundo de sabor, con notas de fruta y vainilla. Para su elaboración se utilizan barricas de solera, roble americano nuevo, roble americano y roble europeo.

Glenfiddich 18 años – Un Single Malt tan exclusivo que sólo existen 150 barricas para elaborarlo. Combina el aroma dulce de la madera olorosa y el roble americano. Es un whisky robusto, con elegantes notas a roble, manzana y canela. El final es largo, suave y redondo. Sin lugar a dudas, un producto sublime.

Disfrutar de este prestigioso destilado con denominación de origen es  disfrutar de la travesía y no del destino, celebrando en el camino a sus creadores y a la tierra de donde surge.

Daniel Becerril

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