Kehinde Wiley

En el 2017 ya teníamos conocimiento sobre el artista que pintaría el retrato del ex presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama, se trataba de nada menos que de Kehinde Wiley, ante los ojos del mundo llegó a causar cierta polémica debido a que Wiley llegara a ser el primer pintor afroamericano en realizar un retrato presidencial para el Smithsoniano, sin embargo, la mirada de los amantes del arte teníamos altas expectativas acerca de su trabajo. A un año de esta noticia y a pocos días de ser debelado el retrato de quien fuera uno de los hombres más poderosos del mundo, presentamos un poco del autor elegido por el ex mandatario estadounidense
Wiley, uno de los seis hijos, Originario de South Central Los Angeles en la década de 1980 y tenía alrededor de 11 años cuando se inscribió en un pequeño conservatorio de arte, según su sitio web. Luego asistió al San Francisco Art Institute, y luego a Yale para un master en bellas artes. Siendo artista visual residente en Nueva York, Kehinde Wiley se ha colocado dentro de la tradición de la pintura de retratos de la historia del arte. Como descendiente contemporáneo de una larga lista de retratistas, tales como Reynolds, Gainsborough, Tiziano, Ingres, entre otros, Wiley, logra empoderar a sus modelos con los signos y la retórica visual de lo heroico, poderoso, majestuoso y sublime en una representación urbana de seres humanos encontrados en todo el mundo.
Al aplicar un vocabulario visual con un sentido de glorificación, historia, riqueza y prestigio a un tema como el tejido urbano, así como las referencias estilísticas de sus pinturas son inversiones yuxtapuestas entre sí, forzando la ambigüedad y la perplejidad provocativa impregnada de detalles que hacen volar la imaginación respecto a los personajes.

Inicialmente, los retratos de Wiley se basaron en fotografías tomadas de hombres jóvenes encontrados en las calles de Harlem. A medida que su práctica avanzaba, su mirada lo llevó hacia una visión internacional, incluidos los modelos que se encuentran en paisajes urbanos de todo el mundo, como Mumbai, Senegal, Dakar y Río de Janeiro, entre otros, acumulando un vasto cuerpo de trabajo llamado “El Escenario mundial.”

También se ha dado a conocer por sus telas enormes que muestran a los afroestadounidenses contemporáneos dentro de adornos centenarios de poder y estatus En “Napoleón liderando el ejército en los Alpes” , vemos a un joven vestido con un pañuelo blanco, uniforme militar y botas de Timberland, mientras que también lleva una capa y monta a caballo, al igual que el retrato de 1801 Jacques-Louis David del líder francés.

Wiley afirma que “Mucha gente ve mi trabajo inicial simplemente como retratos de personas negras y marrones. En realidad, es una investigación de cómo vemos a esas personas y cómo se las ha percibido con el tiempo. El desempeño de la identidad afroamericana se siente muy diferente de vivir en realidad en un cuerpo negro. Hay una disonancia entre el interior y el exterior”… “La educación en la historia del arte me enseñó esto, al igual que estar inmerso en la realidad de la pintura. Mi interés es completar una imagen que es espectacular más allá de toda creencia. Mi fidelidad es con la imagen y el arte, y no con los derechos de fanfarronear, de hacer cada golpe en cada flor. Soy realista. Es romántico, pero ese romance nunca existió”

Su trabajo no está exento de detractores. Sus los liensos de gran forato han llegado a ser criticados, incluso vstos por algunos como confusos y carentes de interés. También está la incognita que rodea su proceso creativo, incluida la cantidad de sus pinturas realizadas por asistentes .

El retrato de Obama en particular puede llegar a ser una excepcional mirar las construcciones de su trabajo anterior: aquí, el ex presidente de encuentra cómodamente sentado en una silla de madera, no en una pose que hace referencia directa a una pintura del Viejo Maestro, y sin accesorios anacrónicos. Sin embrago el estilo nos manda que es claramente un Wiley. De la misma manera que el retrato de Obama tiene una pared de vegetación y flores, muchas de las obras anteriores de Wiley tienen fondos repetitivos, ornamentados y brillantes, a los que ha llamado “puros dispositivos decorativos”.

“Las cosas que provienen de cosas como el papel pintado o la ornamentación de la fachada arquitectónica de un edificio”, explica Wiley en su sitio web. “De alguna manera roba la pintura de cualquier sentido de lugar o ubicación, y está ubicada estrictamente en un área decorativa”

Ante la mirada del mundo tenemos a uno de los artistas que llegó a ser visto dentro de la escena neoyorquina, posicionándose de su gente, de sus barrios, de sus galerías, pero sobre todo de su sentido de pertenencia, de la manera en como nosotros miramos a la gente y más aun de cómo nos vemos a nosotros mismos. En este debate interminable de las misiones y caminos del arte Kehinde Wiley sabe muy bien lo que hace y hacia dónde se dirige.

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