
El Museo de Arte Moderno, en conmemoración del Salón de Arte Bancomer, reúne a 35 artistas contemporáneos en México hoy, que discursan en torno a los medios de comunicación y a las formas de distribución y manejo del conocimiento.
El espectador podrá encontrar obras que parten de medios como el internet, la televisión, los diarios y revistas impresas, archivos visuales, fuentes cinematográficas y modelos cognitivos; y la manera en que estos cuestionan dinámicas y narrativas mediáticas desde el arte contemporáneo.
Tiempo de sospecha busca generar un espacio de reflexión en torno al papel que juega la esfera mediática e informativa en el presente artístico y cultural de México.
Hoy todo aquello que conforma la superficie mediática se vuelve sospechoso y, por tanto, es sospecha del producto de una manipulación. Nuestra relación con los medios de comunicación, el flujo de la información y la generación de conocimiento está pautada por dicha condicionante. La presente exposición y los propios signos gráficos que ahora descifran forman parte de este continuo estado de sospecha.
Al respecto de esta exposición, Boris Groys señala, “los espectadores estamos aún en busca de instantes excepcionales de sinceridad que nos permitan mirar al interior, a lo secreto y acceder al espacio submediático. Ahí, en ese intervalo, en ese lugar vacío se reconoce una oculta verdad, una verdad subjetiva y momentánea”.
Esta muestra reúne el trabajo de un conjunto de artistas que indagan y cuestionan los pantanosos territorios de la información en la actualidad. Ello incluye a los medios ahora considerados como tradicionales (libros, periódicos, revistas, cine o televisión) pero también a los cada vez más vastos archivos visuales que ha generado la era digital y a los múltiples dispositivos tecnológicos encaminados a incrementar la interacción virtual, la accesibilidad a la información y la conectividad social (internet y redes sociales). Abordar estos ámbitos –y mediar lo mediatizado- lleva consigo una densa carga política y social que rebasa lo estrictamente estético y/o conceptual y exige una toma de postura ética ante el presente. Sobre todo, en un país como el nuestro, en donde la violencia, y la mediatización y manipulación de la misma son, por desgracia, factores que inciden directamente en la vida cotidiana de todos los ciudadanos. Lo oculto, la administración del miedo y lo que Groys define como la economía de la sospecha, nutren aquello que hoy por hoy determina nuestra difusa percepción de la superficie mediática y, por ende, de la propia realidad. ¿Qué ejerce hoy un contrapeso al poder mediático? ¿Acaso el grado de enajenación impide ya esa posibilidad?
“Abordar a los medios de comunicación –y mediar lo mediatizado- lleva consigo una densa carga política y social que rebasa lo estrictamente estético y/o conceptual y exige una toma de postura ética ante el presente. Sobre todo, en un país como el nuestro, en donde la violencia, y la mediatización y manipulación de la misma son, por desgracia, factores que inciden directamente en la vida cotidiana de todos los ciudadanos. Lo oculto, la administración del miedo y lo que Groys define como la economía de la sospecha, nutren aquello que hoy por hoy determina nuestra difusa percepción de la superficie mediática y, por ende, de la propia realidad. ¿Qué ejerce hoy un contrapeso al poder mediático?” Víctor Palacios, curador de la exposición.
Museo de Arte Moderno
Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec
www.mam.org.mx